A diferencia de otros días no tuve pensamientos recurrentes, no tengo claro porque.
Extraño la ignorancia del ayer, claramente.
Las caricias de lo inexistente, las palabras susurradas por el viento a molino.
Recuerdo aquéllos días en que podíamos despreocuparnos y solo respirar, mirar a los flamencos, jugar a ser grandes, jugar a amar, jugar a la verdad. Cada segundo que pretendíamos volar o ser partes una novela. Recuerdo haber reído con guiones cursis, rompiendo a ratos con lo esperado, y al mismo tiempo volviendome rutina. Recuerdo tantas cosas, pese a que podríamos pensar que mi mente es frágil y volátil, puedo decir que sin embargo nadie tiene idea de todas las cosas que aún recuerdo pese a la distancia.
Pero también es cierto que así como recuerdo, deseo olvidar.
Deseo olvidar porque en este minuto quizás lo único que no me permite enfrentar el mañana tranquilo es la recurrencia de raccontos y flashbacks en cada instante. Al menos me queda la tranquilidad de saber y sentir que el pasado no tiene raíces de presente ni menos aún de futuro.
Hoy fue un día como cualquier otro, como cualquier otro día de desencanto, hastío, y un poco de odio. Odio hacia cualquier cosa que se mueva mas de la cuenta, que hable mas de lo debido, que cante mas de lo permitido. Odio hacia un espacio que no existe, ante los fenómenos sociales de la comunicación, ante el altruismo que SI existe en animales "menos desarrollados" pero que involucionó entre los seres humanos. Odio ante las sonrisitas falsas de educación, odio ante las normas y las reglas, odio ante los límites, odio ante lo políticamente correcto, ante la super buena onda cachilupi de familia feliz que en realidad con suerte puede decirse te quiero, odio hacia la gente tibia que no es capaz de mojarse el culo por nada ni por nadie, que es capaz en cada momento de ponerse en el lugar del otro y entender incluso lo intentendible, odio hacia quienes perdieron el juicio crítico, odio hacia ese posmodernismo que relativiza todo, odio hacia una sociedad que perdió valores, que perdió el respeto por los códigos, odio hacia quienes han visto en las religiones un espacio de sumisión y de castigo, odio hacia quienes han hablado utilizando el nombre de Cristo para hablar y hacer precisamente todo aquéllo que el nunca hubiese dicho o hecho. Odio hacia quienes han hecho de todo este mundo un lugar rancio, donde para vivir tienes que cagarte al del lado.
Odio al destino, que ha puesto hasta el minuto situaciones innecesarias, gente indeseable y momentos que ojalá nunca hubiese podido recordar.
Odio hacia la estupidez humana que se ha preocupado de crear cosas para ser mas que otros, pero que aún no crea nada para olvidar y borrar, para predecir y prevenir.
Odio hacia ti.
Playlist
martes, 18 de agosto de 2009
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