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viernes, 15 de enero de 2010

Justicia.

Y hoy solo le pido a la vida que sea justa y no caprichosa, que me de tiempo para entender que me quiso decir cuando apagó la luz. Se que tarde o temprano todo tendrá sentido de manera mágica y espontánea. No obstante, en virtud del mismo concepto de justicia, puedo decir que en varias cosas la vida se ha encargado de develar gran parte de aquello que esconde con recelo. El amor de mis amigos, los nuevos caminos, las nuevas experiencias, las nuevas energías, el crecimiento, y el encanto de otros tactos y otros labios, la dulzura de la noche tibia con una respiración stereo, la delicia del viento en la cara y el acompañamiento de la soledad que permite encontrar en cada compañía colores que probablemente hoy no solo se manifiestan encandilantes, sino que también se impregnan dejando marcas que al final del día te ayudan a recordar que todo, tarde o temprano, volverá a ser justo.

Hoy, injustamente quizás (pero al mismo tiempo, justo con aquéllo que se me niega de momento), mi vida, alma, corazón (o cualquiera de las acepciones metafísicas que suenan hermosas, lindas, pechochas, de las acepciones que muchos buscan utilizar con el mero fin de resultar agradables) no se encuentran en paz. No se encuentran en paz a pesar de los certeros intentos de la vida de regalarme momentos para escribir. La rabia y la bronca, emergentes de situaciones que no me resultan comprensibles desde lo que siempre he aprendido y (muy a conciencia) he tratado de practicar. No hablo de sufrir, ni del abandono, ni de los muertos que vamos dejando producto de nuestras decisiones. Hablo de aquello que escapa de lo necesario, que escapa de lo humanamente justo. No puedo pasar por alto que en nuestra condición de animales imperfectos, instintivos e hijos de puta siempre hacemos daño, y que al final, todo aquéllo que elevamos como conceptos de justicia, amor, altruismo estan distorsionadas en la práctica, y que para amar de manera justa y verdadera, no puede sino amarse esa distorsión.

Soy un convencido que la vida es justa, pese a mi ansiedad sigo creyendo en lo que el tiempo depare, ahora, solo espero que tenga la suerte de tener el tiempo para poder seguir creyendo.