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martes, 25 de agosto de 2009

Día 10.

10 días ya parecen toda una vida, no puedo creer que tanto ocurra en mi cabeza y tan poco en mi vida. Imaginen cuanto puede haber pasado en 40 o mas días que llevo medio muerto.

Todo esto es bastante difícil, me sobrepasa bastante veces al día y me agota a lo largo de cada día. Nunca se muy bien si el día corre y no me doy cuenta, o si cada hora es eterna y el dolor borra partes del trauma. Corren los días y no soy capaz de entender aún nada, no tiene sentido nada de lo que está ocurriendo ni nada de lo que ocurrió. Supieran cuantas imágenes se repiten una y otra vez en mi cabeza, como una película grotesca. No tienen idea cuantas frases se repiten una y otra vez ni cuantas veces me veo morir durante la mañana, la tarde y la noche.
El cuerpo no reacciona como quisiera, cada mañana es una pelea con las sábanas, y una pelea con la realidad a la cuál debo volver a enfrentarme luego de dormir. Hay una bomba amenazando con explotar y es precisamente eso lo inquietante, que amenaza pero no explota, aunque lo peor de esto es que pareciera que nunca va a explotar, es como un cuento de nunca acabar.

Como dice la canción de Travis "I'm seeing a tunnel after all these lights", veo luces en el cariño de los cercanos, en la música, en las risas y en las noches de fin de semana, pero tras toda esa ráfaga de alegrías me encuentro con la caída del sol y las voces de su aparecer, tras todo eso me encuentro nuevamente ante mi mismo, totalmente descubierto y vulnerable, con toda una historia incierta, con toda una verdad sobre la cabeza, con toda una carga sobre la espalda, me enfrento ante mi mismo lejos de toda seguridad, lejos de cualquier sustento, desprovisto de sueños e ilusiones, atado de esperanzas y rebalsado de preguntas que no quieren a sus respuestas.

Hoy al mismo tiempo me veo obligado a tomar distancia de todo aquello que me parezca mas inseguro de lo admisible, con dolor pero al mismo tiempo con rabia. Con rabia, porque no soporto la ligereza ni la excesiva comprensión, porque siento su cercanía como mera costumbre y sus verbalizaciones de cariño como vacía cortesía, como palabras de buena crianza. Me alejo porque tarde o temprano el manto de lo conocido caerá y los dientes predadores de lo desconocido atacarán sin dejar un pedazo de lo poco y nada que queda de mi.
Soy presa, no podría aunque quisiera ser predador, por tanto lo único que me queda es arrancar.

Como quisiera que las cosas fueran distintas, como quisiera tantas cosas. Pero tan imposibles son que no queda mas que asesinarlas de mi mente. Las cosas fueron y son, y no serán jamás, y ante eso no puedo hacer mas que observar y esperar que algún día la vida me entregue un buen consuelo.

A veces las cosas simplemente no funcionan y me he dado cuenta que cuando eso ocurre es mejor no forzar. De la misma manera, habemos quienes quizás no tenemos esa estrella ni el don de saber elegir. Pero como ya dije, si no ocurre, es mejor no forzarlo.

Es patético buscar ser algo que simplemente no se es.
De la misma manera que es patético pretender amar cuando no se ama.

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